“El deporte no solo forma atletas, Forma personas capaces de transformar su vida y su entorno.”
EL DEPORTE COMO POLÍTICA PÚBLICA I. ¿QUIÉN DEBE GESTIONARLO?
He estado cerca del deporte el tiempo suficiente para entender algo con claridad: En México, el problema no es la falta de talento. El talento aparece todos los días. Está en las canchas improvisadas de las colonias. En escuelas con recursos mínimos. En entrenadores que trabajan con más voluntad que presupuesto. En familias que sostienen sueños deportivos con enormes sacrificios. El verdadero problema es otro: México no ha logrado construir un sistema que sostenga ese talento de manera permanente.
COLUMNA DEPORTIVA
Por Cinthya Domínguez
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Por Cinthya Domínguez
El deporte mexicano vive atrapado en la improvisación
Pasan los gobiernos y la historia se repite.
Cambian nombres.
Cambian programas.
Cambian discursos.
Cambian prioridades.
Pero el problema estructural permanece intacto. Cada vez que termina una competencia importante ocurre el mismo ciclo: se buscan culpables, se exigen resultados inmediatos, se promete transformación
y después todo vuelve a empezar desde cero.
Mientras tanto, casi nunca se formula la pregunta más importante: ¿Quién se hace responsable del deporte cuando se apagan las cámaras? Porque el deporte no debería depender de la suerte, del esfuerzo aislado o del sacrificio extremo de atletas y entrenadores. Debería depender de una política pública seria, continua y estructurada.
El problema no es deportivo. Es estructural.
En México solemos analizar el deporte únicamente desde el resultado. Si se gana, parece que el sistema funciona. Si se pierde, comienza la búsqueda de culpables. Pero el rendimiento deportivo no se construye únicamente en las competencias.
Se construye desde mucho antes: en la educación, en la salud pública, en el acceso comunitario, en la formación de entrenadores, en la infraestructura, en la continuidad institucional y en la capacidad del sistema para sostener procesos durante años. Por eso el deporte no debería verse únicamente como espectáculo o entretenimiento de fin de semana.
El deporte también es: prevención social, salud pública, disciplina, cohesión comunitaria y desarrollo humano. La verdadera discusión no es si el deporte importa.
La discusión es: ¿Quién lo está gestionando… y bajo qué visión?
El Estado: cuando el deporte depende del sexenio
El Estado tiene la responsabilidad de garantizar acceso al deporte. Eso incluye: infraestructura, programas permanentes, formación de entrenadores, detección de talento y políticas públicas sostenibles.
Sin embargo, en México el deporte continúa funcionando bajo lógica sexenal.
Cada administración reinicia proyectos.
Cada gobierno modifica reglas.
Cada cambio político altera prioridades.
Y el resultado termina siendo el mismo: procesos truncos, atletas desprotegidos y recursos desperdiciados. Mientras el deporte dependa de los tiempos políticos, será imposible construir estabilidad real. El Estado no necesita hacerlo todo.
Pero sí debe garantizar: dirección, continuidad, planeación y reglas claras. Porque sin estructura institucional, el desarrollo deportivo termina dependiendo únicamente de esfuerzos individuales. Y ningún país construye grandeza deportiva desde la improvisación permanente.
El sector privado: inversión sin visión social
La iniciativa privada también ha sido clave para sostener parte del desarrollo deportivo. Clubes, eventos, patrocinios y ligas profesionales han permitido crecimiento en distintas disciplinas. Y su participación es necesaria. El problema aparece cuando el deporte comienza a moverse únicamente bajo criterios de rentabilidad.
Lo que genera ganancias recibe atención.
Lo que no vende… desaparece.
Entonces disciplinas completas quedan fuera del sistema de apoyo simplemente porque no producen espectáculo mediático. El sector privado no debería sustituir al Estado. Debería convertirse en aliado estratégico de un proyecto nacional de desarrollo deportivo. Porque el deporte no puede depender exclusivamente del mercado. También necesita visión social.
El deporte comunitario: la estructura que sostiene todo
Las grandes historias deportivas casi nunca comienzan en centros de alto rendimiento. Comienzan en espacios mucho más simples: una cancha pública, una escuela, una colonia, un entrenador comunitario o una liga barrial. Ahí nace el verdadero desarrollo deportivo. Ahí se construyen hábitos, disciplina y sentido de pertenencia.
Sin embargo, ese nivel sigue siendo el más olvidado: sin presupuesto, sin apoyo técnico, sin seguimiento y muchas veces sin reconocimiento. Y esa es una de las mayores contradicciones del sistema deportivo mexicano: Queremos alto rendimiento sin fortalecer la base que lo produce. Pero sin deporte comunitario no existe desarrollo sostenible.
¿Quién debe hacerse cargo?
La respuesta es sencilla: Todos.
Pero bajo reglas claras.
El Estado debe garantizar acceso, continuidad y estructura.
El sector privado debe invertir con responsabilidad social.
La sociedad civil debe participar, vigilar y ser escuchada.
Las instituciones educativas deben integrarse al desarrollo deportivo.
Los atletas deben tener voz dentro de las decisiones que afectan su futuro.
El deporte necesita coordinación. No fragmentación. Necesita evaluación constante.
No improvisación. Necesita visión de largo plazo. No soluciones temporales cada cuatro o seis años.
México no necesita héroes aislados
México no necesita atletas obligados a sobrevivir solos al sistema. Necesita un sistema que funcione todos los días. En cada comunidad. En cada escuela. En cada etapa de formación deportiva.
Porque el talento ya existe. Lo que falta es una estructura capaz de sostenerlo.
El deporte no descansa
El deporte no descansa. Y si no descansa dentro de la cancha, tampoco debería descansar en la planeación, la gestión y la responsabilidad de quienes toman decisiones. Porque detrás de cada medalla existe mucho más que talento individual. Existe estructura. O ausencia de ella. Y mientras México siga dependiendo más del esfuerzo heroico que de sistemas sólidos, seguiremos celebrando excepciones en lugar de construir permanencia.
Lo que viene
En la siguiente columna, la pregunta dejará de ser incómoda para convertirse en urgente: ¿Por qué México sigue sin un sistema deportivo funcional… y a quién beneficia que el desorden nunca se corrija?
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Ex atleta de alto rendimiento, campeona mundial de halterofilia y especialista en gestión deportiva.


Esta columna forma parte de una línea de análisis sobre deporte, estructura, gestión y rendimiento deportivo desarrollada por Cinthya Domínguez.
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