“El deporte no solo forma atletas, Forma personas capaces de transformar su vida y su entorno.”
EL DEPORTE COMO POLÍTICA PÚBLICA III. Qué tendría que cambiar para que el sistema funcione El deporte que sí podemos construir
Después del diagnóstico y de señalar a quién beneficia el desorden, llega la parte más difícil de todas: proponer. Porque criticar es necesario. Pero transformar exige algo mucho más complejo: claridad, visión y voluntad real de construir. México no necesita reinventar el deporte. Necesita ordenarlo.
COLUMNA DEPORTIVA
Por Cinthya Domínguez
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Por Cinthya Domínguez
Las fallas del sistema deportivo mexicano llevan años siendo visibles.
Infraestructura abandonada.
Procesos interrumpidos.
Entrenadores desprotegidos.
Atletas sobreviviendo más por esfuerzo personal que por respaldo institucional.
El diagnóstico existe. Lo que ha faltado es tomar decisiones estructurales capaces de sostener cambios más allá de discursos políticos o administraciones temporales. Porque el deporte no puede seguir funcionando desde la improvisación. Necesita convertirse en una verdadera política pública de Estado.
1. Un marco legal que sobreviva al sexenio
Uno de los mayores problemas del deporte mexicano es su fragilidad institucional. Cada administración modifica programas, prioridades y estructuras. Lo que un gobierno inicia, otro lo elimina. Lo que hoy se presenta como proyecto nacional, mañana desaparece. Así no se construyen procesos deportivos sostenibles.
El deporte necesita un marco legal sólido que:
establezca objetivos de largo plazo,
defina responsabilidades claras,
garantice continuidad operativa,
y proteja presupuestos estratégicos.
Porque sin estabilidad normativa no existe política pública seria. Y sin continuidad, ningún sistema madura.
2. Claridad institucional: cada uno debe saber qué le corresponde
Un sistema funcional requiere roles claramente definidos. El Estado debe actuar como rector y garante del acceso al deporte. Las federaciones deben responsabilizarse verdaderamente del desarrollo técnico y competitivo. Estados y municipios deben fortalecer el deporte comunitario y escolar. El sector privado debe integrarse como aliado estratégico, no como sustituto institucional.
Cuando todos intentan hacer de todo, ocurre lo inevitable: nadie termina respondiendo por nada. Y ahí comienza nuevamente el desorden.
3. Evaluar… y asumir consecuencias
No existe política pública sin evaluación real. Y evaluar no significa únicamente presentar informes o justificar presupuestos. Significa medir impacto.
El deporte mexicano necesita indicadores claros sobre:
permanencia deportiva,
formación de entrenadores,
desarrollo comunitario,
acceso al deporte,
seguimiento de talento,
resultados deportivos,
y efectos sociales.
Pero además, la evaluación debe tener consecuencias. Porque cuando los errores nunca generan responsabilidades, la simulación termina sustituyendo al desarrollo. Y ningún sistema mejora si nunca corrige.
4. El entrenador: el verdadero eje del sistema
No existe desarrollo deportivo sin entrenadores preparados. Y, sin embargo, durante años el entrenador ha sido uno de los actores más desprotegidos dentro del sistema. Muchos trabajan: sin estabilidad laboral, sin actualización metodológica, sin seguridad profesional y muchas veces sin reconocimiento institucional.
Eso debe cambiar. México necesita:
programas nacionales de formación,
certificaciones homologadas,
actualización permanente,
y condiciones laborales dignas.
Porque detrás de cada atleta que llega lejos casi siempre existe un entrenador sosteniendo silenciosamente el proceso. Y ningún sistema deportivo puede fortalecerse debilitando a quienes forman el talento.
5. El deporte comunitario no puede seguir siendo invisible
El alto rendimiento no nace en centros nacionales. Nace mucho antes: en colonias, escuelas, ligas locales, espacios públicos y comunidades. Ahí comienza realmente el desarrollo deportivo. Por eso fortalecer la base social del deporte debería ser prioridad nacional. Eso implica: infraestructura funcional, programas permanentes, espacios seguros, material deportivo y acceso real para niñas, niños y jóvenes. Porque sin deporte comunitario no existe élite sostenible. Y ningún país puede aspirar a resultados internacionales ignorando el lugar donde nace el talento.
6. Transparencia: recuperar la confianza
La transparencia no debilita instituciones. Las fortalece. Los presupuestos públicos, los criterios de asignación, las decisiones técnicas y los procesos de evaluación deben ser claros y accesibles. Porque cuando no existe transparencia, aparece la desconfianza. Y cuando la sociedad deja de confiar en las instituciones deportivas, el daño termina afectando todo el sistema. La legitimidad también se construye desde la claridad.
7. Dejar de depender de héroes aislados
Durante años México ha sobrevivido deportivamente gracias a figuras excepcionales. Atletas que lograron resultados a pesar del sistema. Pero ningún país puede sostener su desarrollo dependiendo únicamente de casos extraordinarios. Un verdadero sistema deportivo no produce milagros aislados.
Produce continuidad. Permite que el talento: aparezca, crezca, permanezca y se multiplique. Esa es la diferencia entre sobrevivir deportivamente… y desarrollarse.
El talento ya existe
México no necesita seguir buscando talento. El talento ya está ahí. Está en entrenadores comprometidos. En niñas y niños que entrenan con enormes limitaciones. En familias que sostienen procesos completos con esfuerzo propio. En comunidades que siguen creyendo en el deporte incluso sin apoyo.
Lo que falta es un sistema que esté verdaderamente a la altura de ellos.
México ya no puede seguir descansando en la improvisación
El deporte no descansa. Y México ya no puede seguir descansando en estructuras improvisadas, decisiones temporales y proyectos que desaparecen antes de consolidarse. Porque el problema ya no es falta de diagnóstico. El problema es falta de decisión.
Decisión para ordenar.
Para evaluar.
Para asumir responsabilidades.
Y para construir un modelo deportivo sostenible más allá de intereses políticos o administrativos.
El deporte que sí podemos construir
A pesar de todo, sigo creyendo que México sí puede construir un sistema deportivo distinto. Un sistema: más humano, más estructurado, más transparente y verdaderamente enfocado en desarrollo integral. No hablo desde la teoría.
He desarrollado una Propuesta de Transformación de la Educación Física y el Deporte en el Estado de Sonora, sustentada en experiencia profesional, trabajo de campo, evidencia y visión estratégica de largo plazo. Porque el deporte mexicano no necesita únicamente crítica. Necesita propuestas. Y sobre todo, necesita personas dispuestas a construir.
Reflexión final
El deporte no debería depender de héroes aislados ni de esfuerzos que sobreviven únicamente por pasión. Debería depender de estructuras capaces de sostener generaciones completas.
Porque el deporte no es gasto.
Es inversión social.
Es salud pública.
Es prevención.
Es educación.
Es futuro.
Y mientras México no comprenda eso como política de Estado, seguiremos celebrando excepciones… en lugar de construir permanencia. El deporte que México necesita no es imposible. Pero sí exige algo que durante años ha faltado: orden, continuidad y responsabilidad.
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Ex atleta de alto rendimiento, campeona mundial de halterofilia y especialista en gestión deportiva.
El problema ya no es identificar las fallas
Trilogía editorial
Esta columna forma parte de una línea de análisis sobre deporte, estructura, gestión y rendimiento deportivo desarrollada por Cinthya Domínguez.
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