“El deporte no solo forma atletas, Forma personas capaces de transformar su vida y su entorno.”
¿Y si sí?
La pregunta que Gilberto Mora convirtió en ilusión nacional y que hoy México necesita escuchar más allá del fútbol.
COLUMNA DEPORTIVA
Por Cinthya Domínguez
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Por Cinthya Domínguez
Ex atleta de alto rendimiento, campeona mundial de halterofilia y especialista en gestión deportiva.
Hay frases que se olvidan apenas termina una entrevista. Y hay otras que, sin proponérselo, se convierten en el reflejo de millones de personas.
¿Y si sí?
Tres palabras. Nada más. Pero bastaron para encender algo que México llevaba mucho tiempo sin sentir.
Las pronunció Gilberto Mora, un joven que aún no alcanza la mayoría de edad, pero que, sin saberlo, terminó regalándole a un país mucho más que una declaración. Le devolvió una posibilidad. Porque esas tres palabras dejaron de pertenecerle a él para convertirse en la pregunta de todos.
¿Y si sí? ¿Y si esta vez podemos? ¿Y si esta vez la historia es diferente? ¿Y si dejamos de jugar para no perder y empezamos a jugar para ganar?
Durante años aprendimos a protegernos de la ilusión. Nos acostumbramos a explicar por qué algo era imposible antes de intentar demostrar que sí era posible.
Las estadísticas decían una cosa. Los pronósticos otra. Los expertos tenían sus favoritos. Pero el deporte tiene una costumbre maravillosa. De vez en cuando le recuerda al mundo que las estadísticas nunca han detenido a quienes se atreven a creer.
La victoria de México hizo estallar un estadio. Pero también despertó algo mucho más profundo. Durante noventa minutos, millones de personas volvieron a sentir algo que hacía tiempo parecía olvidado.
Esperanza. Y quizá ese sea el mayor poder del deporte. No solo emociona. Nos recuerda quiénes podemos llegar a ser.
Porque las grandes victorias nunca comienzan con un gol, comienzan mucho antes, comienzan el día en que alguien decide creer cuando todavía nadie más cree. El verdadero partido siempre se juega primero en la mente. Ahí donde viven nuestras dudas.
Nuestros miedos, las historias que nos contamos todos los días. "Eso no es para mí." "Es demasiado difícil." "No tengo las condiciones." "No voy a poder."
Sin darnos cuenta, aprendemos a renunciar antes de empezar. Nos volvemos expertos en encontrar razones para no intentarlo. Y entonces dejamos de perseguir nuestros sueños. No porque sean imposibles. Sino porque dejamos de creer que podían ser nuestros. Por eso la frase de Gilberto Mora conectó con tanta fuerza. Porque no habla únicamente de fútbol. Habla del estudiante que sueña con llegar a la universidad aunque nadie en su familia lo haya logrado.
Del atleta que sigue entrenando cuando los resultados todavía no llegan. Del entrenador que continúa creyendo en un joven cuando todos los demás dejaron de hacerlo. Del maestro que entiende que educar no consiste solamente en enseñar, sino también en despertar confianza. De los padres que impulsan los sueños de sus hijos en lugar de imponerles sus propios límites. Habla de cualquiera que alguna vez haya sentido miedo. Y aun así haya decidido avanzar.
Vivimos en una época donde abundan las opiniones que explican por qué algo no funcionará.
Pero ningún descubrimiento.
Ninguna empresa.
Ninguna medalla.
Ningún campeonato.
Ningún cambio importante en la historia comenzó escuchando a quienes decían que era imposible. Todo empezó exactamente igual. Con alguien dispuesto a hacerse una pregunta diferente.
¿Y si sí?
Quizá el mayor rival nunca fue el equipo de enfrente. Nunca fue el cronómetro. Nunca fue el marcador.
El adversario más difícil siempre ha sido esa voz interior que intenta convencernos de que no vale la pena intentarlo. Pero cuando una persona decide creer, cambia su historia. Y cuando un país entero decide creer, cambia su energía.
Por eso el verdadero triunfo de México no fue únicamente ganar un partido. Fue recordar que todavía somos capaces de ilusionarnos.
Que todavía podemos mirar hacia adelante sin pensar primero en el fracaso. Que todavía existen generaciones que prefieren preguntarse qué puede salir bien, en lugar de todo lo que podría salir mal. Cuando termine este Mundial, los estadios volverán a quedar en silencio. Las luces se apagarán.
Habrá un nuevo campeón. Pero ojalá que la frase que más recordemos no sea un marcador. Ojalá sea una pregunta.
¿Y si sí puedes escribir ese libro que llevas años posponiendo?
¿Y si sí puedes emprender ese proyecto que tanto te apasiona?
¿Y si sí puedes transformar una escuela, una comunidad o una institución?
¿Y si sí puedes cambiar la historia de tu familia?
¿Y si sí puedes convertir un sueño en un legado?
Las grandes historias nunca comienzan cuando todo está resuelto. Comienzan cuando alguien decide caminar sin tener todas las respuestas. Cuando la esperanza pesa más que el miedo. Cuando la convicción derrota a la duda.
Gilberto Mora no solo pronunció una frase; le recordó a un país que todavía podía creer. México no solo ganó un partido. Volvió a ilusionarse. Y quizá esa sea la verdadera victoria. Porque el deporte tiene la capacidad de hacer algo extraordinario. Nos recuerda que los límites rara vez están en el marcador.
La mayoría de las veces están en nuestra manera de pensar. Y todas las grandes transformaciones de la historia comenzaron exactamente igual.
Con una pregunta. Una pregunta sencilla. Una pregunta valiente. ¿Y si sí?
#YSiSí
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#Mundial2026
#GilbertoMora
Esta columna forma parte de una línea de análisis sobre deporte, estructura, gestión y rendimiento deportivo desarrollada por Cinthya Domínguez.
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